Cuando mi abuelo aparecía por casa, casi siempre los miércoles, después de hacernos alguna carantoña y pillarnos a solas, se agachaba, enarcaba una ceja, nos apuntaba con un dedo acusador y preguntaba muy serio “¿Sois felices?“
Mi padre consiguió que le dieran de alta en la Seguridad Social en el año 76, después de estar trabajando para la misma empresa desde que tenía nueve años. En aquella época la Seguridad Social le reconoció veinte años anteriores de cotización [...]
Alguien me preguntó una vez que por qué escribía. Fue una pregunta que, con sinceridad, no sabía a qué venía, me cogío por sorpresa en medio de una entrevista en la radio. Mi contestación fue que escribía porque me lo pedían las tripas [...]